En el mundo del espionaje y la geopolítica, pocas cosas son tan inquietantes como la demostración de una capacidad sin límites. Recientemente, la operación en Venezuela que culminó con la captura de Nicolás Maduro ha puesto de manifiesto una realidad escalofriante: Estados Unidos ha perfeccionado un método para encontrar y capturar a prácticamente cualquier persona, en cualquier lugar del planeta.
De Abbottabad a Caracas: Un Manual de Captura Global
La operación que acabó con la vida de Osama bin Laden en 2011 marcó un antes y un después. La CIA y el JSOC construyeron réplicas del complejo de Abbottabad, analizando meticulosamente los patrones de vida de Bin Laden y ensayando cada movimiento. Esta metodología, que parecía una excepción histórica, se ha revelado como un manual operativo estándar.
La captura de Maduro no fue una improvisación. Según fuentes de Xataka, meses antes, Estados Unidos ya había recorrido ese camino decenas de veces en Kentucky, dentro de una réplica a tamaño real del refugio donde el líder venezolano pasaba sus noches. Muros, puertas reforzadas, recorridos interiores y tiempos de reacción fueron estudiados hasta el extremo.
El RQ-170 Sentinel: El Ojo que Nunca Duerme
Un elemento clave que conecta Abbottabad y Caracas es el uso del RQ-170 Sentinel, un dron furtivo diseñado para la vigilancia en entornos hostiles. Este dron no ataca; observa. Recopila información vital sobre rutinas, confirma presencias y ofrece datos en tiempo real durante las operaciones. En el caso de Maduro, se dice que el Sentinel orbitó durante semanas, afinando cada detalle de su vida diaria.
Implicaciones Estratégicas: Un Nuevo Orden Mundial
La diferencia clave entre Abbottabad y Caracas reside en el objetivo. Bin Laden era el líder de una organización terrorista. Maduro era el jefe de un Estado soberano. Replicar la metodología implica una escalada política y estratégica enorme. Como señala Xataka, Estados Unidos ha demostrado que puede secuestrar a un presidente en activo y sacarlo del país sin bajas propias. El mensaje es claro: no hay rango, cargo ni frontera que convierta a alguien en intocable si Washington así lo decide.
¿Estamos Todos en la Mira?
La operación en Venezuela confirma que lo aprendido en Abbottabad no solo sigue vigente, sino que se ha ampliado y normalizado. La lección estratégica es clara: si Estados Unidos se lo propone, tiene la capacidad de capturar a prácticamente cualquier individuo del planeta, en casi cualquier lugar, y en el momento que considere oportuno.
Este escenario plantea serias preguntas sobre la privacidad, la soberanía y el futuro de las relaciones internacionales. ¿Vivimos en un mundo donde nadie está realmente a salvo del alcance de la superpotencia estadounidense?
Fuente: Xataka
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