En un mundo donde el insomnio es moneda corriente, muchos envidian a quienes afirman quedarse dormidos apenas tocan la almohada. A menudo percibido como una habilidad o incluso una ventaja evolutiva, este fenómeno tiene una interpretación menos halagüeña desde la perspectiva científica: no se trata de eficiencia, sino de una posible deuda de sueño acumulada.
¿Cuánto tiempo es ‘normal’ tardar en dormirse?
La medicina del sueño define la Latencia del Inicio del Sueño (SOL) como el tiempo que transcurre desde que intentamos dormirnos (apagando la luz, por ejemplo) hasta que entramos en la primera fase del sueño. Los estudios establecen que un rango normal para un adulto se sitúa entre 10 y 15 minutos. Este tiempo indica que el cuerpo está relajándose gradualmente y preparándose para el descanso.
Cuando dormirse rápido es una señal de alarma
Si el tiempo que tardas en dormirte se encuentra fuera de ese rango, podría ser motivo de preocupación. Un tiempo inferior a lo normal puede indicar un estado de “hiperexcitabilidad homeostática” en el cerebro, según investigaciones de la Sleep Foundation. Esto significa que el cerebro está tan desesperado por descansar que colapsa en cuanto tiene la oportunidad.
Según la fuente, podemos clasificar la latencia del sueño de la siguiente manera:
- Normal: 10 a 18 minutos.
- Somnolencia patológica: Menos de 8 minutos.
- Privación severa del sueño: Menos de 5 minutos.
Las consecuencias de la deuda de sueño
La idea de que dormirse inmediatamente es sinónimo de un buen descanso es un error. Expertos en cronobiología sugieren que el sueño instantáneo es una respuesta a la restricción crónica del sueño. Cuando dormimos menos de lo necesario durante semanas o meses, el cuerpo acumula una “factura” que intenta saldar en cada oportunidad de descanso.
Estudios publicados en *Nature* y *PMC* asocian esta latencia ultracorta no solo con cansancio, sino también con alteraciones metabólicas y una disminución del rendimiento cognitivo. Las personas con esta latencia corta pueden experimentar lapsos de atención involuntarios y fatiga acumulada, lo que puede ser peligroso en situaciones que requieren concentración, como conducir o realizar trabajos de precisión.
¿Cómo solucionar el problema?
La deuda de sueño no se soluciona con una sola noche de sueño prolongado. Recuperarse puede tomar varios días, dependiendo del grado de privación de sueño. Es importante revisar la higiene del sueño, estableciendo horarios regulares para dormir, creando un ambiente propicio para el descanso y evitando estimulantes antes de acostarse.
Además, es crucial descartar otros posibles trastornos del sueño, como la apnea del sueño, que puede manifestarse como un sueño rápido y repentino. Si sospechas que este podría ser tu caso, consulta a un médico.
En resumen
Dormirse en menos de cinco minutos no es un superpoder, sino una posible señal de que tu cuerpo está sufriendo las consecuencias de la falta de sueño. Presta atención a tu higiene del sueño, consulta a un profesional si tienes dudas y prioriza el descanso para mantener tu salud física y mental en óptimas condiciones.
Fuente: Xtaka
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