Arabia Saudí está apostando fuerte por el futuro, y parte de esa apuesta implica proyectos de infraestructura ambiciosos que redefinen los límites de la ingeniería. Uno de estos proyectos es la llamada “Calzada del Rey Salman”, un puente de 32 kilómetros que busca conectar físicamente Arabia Saudí con Egipto a través del Mar Rojo.
¿El “Puente de Moisés” del siglo XXI?
Conocida también como el “Puente de Moisés”, esta megaestructura no solo tiene un valor simbólico, evocando relatos bíblicos, sino que también representa una jugada estratégica para la economía y la geopolítica de la región. Actualmente, la distancia entre la península del Sinaí en Egipto y Arabia Saudí implica un viaje de 1.600 kilómetros por carretera o varias horas en ferry. Este puente promete reducir significativamente esos tiempos de viaje, facilitando el transporte de personas y mercancías.
Detalles de la megaestructura
La “Calzada del Rey Salman” es un proyecto híbrido que combina calzadas y ferrocarriles, permitiendo tanto el transporte por carretera como el ferroviario. La infraestructura conectará Ras El Sheikh Hamid en Arabia Saudí con Sharm el-Sheikh en Egipto. Para permitir el paso de embarcaciones, el puente contará con secciones de hasta 75 metros de altura. La construcción utilizará técnicas avanzadas, como pilotes tipo caisson y túneles sumergidos, similares a los empleados en el enlace Hong Kong-Zhuhai-Macao.
Desafíos de ingeniería faraónicos
Construir una estructura de esta magnitud sobre el Mar Rojo no es tarea fácil. El proyecto enfrenta desafíos de ingeniería significativos:
- Profundidad: La fosa del Mar Rojo presenta profundidades que alcanzan los 300 metros en algunas áreas, lo que dificulta la cimentación de pilares tradicionales.
- Temperatura: Las altas temperaturas, que superan los 40°C, afectan la calidad del hormigón y aceleran la corrosión del acero.
- Salinidad: El agua salada del Mar Rojo acelera la corrosión de los materiales de construcción.
Para superar estos desafíos, se planea utilizar aleaciones de alta resistencia a la corrosión, diseños de juntas de expansión para absorber los movimientos térmicos, protecciones catódicas y pinturas reflectantes.
Impacto ambiental y consideraciones diplomáticas
Además de los desafíos técnicos, el proyecto también enfrenta desafíos ambientales y diplomáticos:
- Impacto ambiental: El Mar Rojo alberga arrecifes de coral y una rica biodiversidad marina. La construcción del puente podría generar contaminación acústica y sedimentación, afectando negativamente a la fauna y flora marina.
- Estabilidad política: La construcción del puente tomará al menos una década, lo que requiere estabilidad política y diplomática en la región.
Organizaciones ambientalistas han advertido sobre los posibles daños al ecosistema marino y exigen estudios ambientales rigurosos. Asimismo, la cooperación entre Arabia Saudí y Egipto será crucial para la operación y el mantenimiento del puente a largo plazo.
Un proyecto con visión de futuro
La “Calzada del Rey Salman” se integra dentro del plan Vision 2030 de Arabia Saudí, que busca diversificar la economía y potenciar el turismo. Se espera que el puente impulse el turismo en Egipto y facilite el acceso a proyectos como la megaciudad NEOM en Arabia Saudí. Además, podría convertir a Arabia Saudí en un importante centro logístico y de transporte de mercancías entre Asia y Europa.
Si bien el proyecto enfrenta desafíos considerables, su potencial impacto económico y geopolítico es innegable. Habrá que seguir de cerca su desarrollo para ver si Arabia Saudí logra materializar esta ambiciosa visión.
Fuente: Xataka
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