Pedir comida a domicilio se ha convertido en algo común, pero ¿alguna vez te has preguntado cuánto invierten los repartidores para que tu pedido llegue a la puerta de tu casa? Más allá de la inmediatez que ofrecen las apps, existe un costo inicial que define quién puede participar en este modelo de economía.
La herramienta indispensable: El smartphone
Según datos del INEGI, en México, más de la mitad de la población económicamente activa no tiene un empleo tradicional. Muchos generan ingresos a través de apps, y para los repartidores, un smartphone funcional es esencial. Según The Competitive Intelligence Unit (The CIU), el gasto promedio en un smartphone nuevo es de $4,657 pesos. Sumando el servicio móvil, que ronda los $140 pesos mensuales, la inversión inicial asciende a $4,767 pesos. ¡Casi la mitad del sueldo mensual promedio de un repartidor!
Tecnología en la práctica: El caso de Joaquín
Joaquín, un repartidor con dos años de experiencia, comparte su experiencia. Su celular, un Poco M8, le costó $4,900 pesos. Inicialmente, pagaba $300 pesos mensuales por datos, pero se cambié a Bait y ahora paga $230 pesos por internet ilimitado. Además, invirtió en un soporte para el celular ($120 pesos) y una batería externa ($300 pesos). En total, Joaquín gastó $5,550 pesos en tecnología, un 55% de su sueldo promedio.
Más allá de la tecnología: El equipo necesario
La inversión no se limita a la tecnología. Al principio, algunas empresas proporcionaban mochilas y equipo básico, pero ahora los repartidores deben costearlo por su cuenta. Las mochilas oficiales de Uber Eats y DiDi cuestan entre $650 y $850 pesos, pero no son obligatorias. Joaquín comenzó con un huacal, pero luego compró una mochila en un tianguis por $500 pesos. También invirtió en un impermeable, botas, casco y guantes, gastando alrededor de $2,000 pesos adicionales.
En total, Joaquín invirtió $8,050 pesos para empezar a trabajar como repartidor, sin contar la moto o bici, su mantenimiento y la gasolina. A pesar de estos costos, Joaquín valora la flexibilidad de horarios que ofrece este trabajo.
El riesgo invisible: La bicicleta no asegurada
Los repartidores en bicicleta ahorran en combustible, pero enfrentan otro riesgo: su herramienta de trabajo no suele estar asegurada. Si la bici es robada, el repartidor debe asumir el costo de reposición. Un riesgo a considerar en este modelo de reparto.
Conclusión
Ser repartidor de apps tiene costos ocultos que impactan directamente en el bolsillo de los trabajadores. Desde el smartphone hasta el equipo de protección, la inversión inicial es considerable. A pesar de esto, la flexibilidad de horarios sigue siendo un atractivo para muchos. La próxima vez que pidas a domicilio, recuerda que detrás de esa comodidad hay una inversión y un esfuerzo que merecen ser reconocidos.
Fuente: Expansión Tecnología
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