En diciembre de 2015, Pekín se paralizó. Escuelas cerradas, construcciones detenidas y un tráfico vehicular mínimo eran el pan de cada día. La razón: una alerta roja por contaminación atmosférica que hacía el aire irrespirable. Hoy, poco más de diez años después, la historia es radicalmente distinta. Pekín se ha convertido en una de las ciudades chinas con mejor calidad del aire, superando incluso a Madrid en algunos indicadores.
El Punto de Inflexión: La Alerta Roja de 2015
La activación de la alerta roja en 2015 marcó un antes y un después para Pekín. Con niveles de PM 2.5 (partículas ultrafinas altamente dañinas) alcanzando los 291 microgramos por metro cúbico, la ciudad se enfrentaba a una crisis de salud pública. Para ponerlo en perspectiva, la OMS recomendaba en aquel entonces no superar los 25 microgramos por metro cúbico. La situación era insostenible.
Un Cambio Radical: Datos que Sorprenden
La Oficina Municipal de Ecología y Medio Ambiente de Pekín reveló que, el año pasado, la ciudad registró un promedio de 27 microgramos de PM 2.5 por metro cúbico. Este dato no solo cumple con los estándares de la OMS, sino que también supera el promedio de Madrid, que se situó en 31 microgramos. Este descenso espectacular es el resultado de una serie de medidas ambiciosas y una inversión considerable en la mejora de la calidad del aire.
Las Claves del Éxito: Medidas Contundentes
Pekín implementó una serie de estrategias clave para combatir la contaminación:
- Sustitución de calderas de carbón: Más de un millón de calderas de carbón fueron reemplazadas por sistemas de gas o electricidad, reduciendo drásticamente las emisiones contaminantes.
- Fomento de vehículos de nueva energía: Se incorporaron más de 600,000 vehículos eléctricos e híbridos enchufables a la flota de la ciudad, promoviendo el transporte limpio.
- Restricción de vehículos contaminantes: Se retiraron de circulación 1.9 millones de vehículos antiguos y contaminantes, implementando zonas de bajas emisiones con estándares Euro 6 como referencia.
Un Ejemplo a Seguir: Pekín como Modelo para Otras Ciudades
La transformación de Pekín es un ejemplo inspirador para otras ciudades que luchan contra la contaminación, como Nueva Delhi. Demuestra que, con voluntad política, inversión y medidas efectivas, es posible revertir situaciones críticas y mejorar la calidad de vida de los ciudadanos.
La historia de Pekín es una muestra de que la innovación y la tecnología pueden ser poderosas herramientas para construir un futuro más limpio y sostenible. Un futuro donde el aire que respiramos no sea una amenaza, sino un derecho.
Fuente: Xataka
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