El año 2026 ha comenzado con un movimiento sísmico en el tablero geopolítico mundial. La detención de Nicolás Maduro por parte de Estados Unidos ha desencadenado una serie de eventos que podrían reconfigurar el mercado petrolero global. ¿La consecuencia más inmediata? La posibilidad real de que el precio del petróleo se desplome hasta los 50 dólares por barril.
El Factor Trump y la ‘Doctrina Donroe’
La operación militar para la detención de Maduro no se ha andado con rodeos diplomáticos. El presidente Trump ha sido directo: el objetivo es el petróleo. Bajo la llamada ‘Doctrina Donroe’, la Casa Blanca busca la devolución de activos considerados ‘robados’ a EE.UU. desde la era Chávez. Bloomberg reporta que Trump no busca un cambio de régimen tradicional, sino que apuesta por que petroleras estadounidenses como Chevron, Exxon y ConocoPhillips tomen el control de PDVSA para ‘arreglar’ su infraestructura.
Un Mercado Petrolero en Caída Libre
A pesar de la tensión, los precios del petróleo han reaccionado a la baja. El WTI ronda los 57 dólares y el Brent apenas supera los 60. El mercado ya venía de un 2025 con una caída del 20%. Según el Financial Times, el sentimiento bajista es el más alto en una década, con operadores apostando a la caída, ignorando el riesgo geopolítico. Amrita Sen, de Energy Aspects, señala que el mercado asume que habrá ‘mucho más petróleo a medio plazo’.
El Plan de los 50 Dólares y el ‘Superbloque’ Petrolero
El verdadero temor de los países exportadores no es solo Venezuela, sino la creación de un bloque bajo influencia estadounidense. Un informe de JP Morgan sugiere que si EE.UU. reactiva la producción venezolana y la suma a la de Guyana (controlada por Exxon) y su propia producción (líder mundial con 13.3 millones de barriles diarios), controlaría el 30% de las reservas mundiales.
Este ‘superbloque’ podría neutralizar la capacidad de la OPEP para fijar precios, convirtiendo el petróleo en una herramienta estratégica de Washington para mantener precios bajos (50-60 dólares) y fomentar su crecimiento económico interno.
OPEP+ Contra las Cuerdas: Una Lucha Fiscal
Un precio del barril a 50 dólares supone una presión enorme para Rusia y Arabia Saudí. Para Rusia, es un arma económica más efectiva que las sanciones, agravando su falta de inversión y dificultando el sostenimiento del conflicto en Ucrania.
Esta debilidad se extiende a la OPEP+. Aunque han pausado los incrementos de producción hasta abril de 2026, su influencia disminuye a medida que países como Brasil y Canadá aumentan su oferta. Reuters informa que las bolsas saudíes han caído ante la perspectiva de un superávit crónico, obligando a Riad a endeudarse para sostener su ‘Visión 2030’. Sin un petróleo por encima de 70-80 dólares, sus megaproyectos se vuelven inviables.
¿Es Realista una Inundación de Crudo Venezolano?
A corto plazo, existen dudas técnicas. Según Bloomberg, recuperar la producción venezolana a sus 3 millones de barriles diarios requeriría una inversión de 10.000 millones de dólares anuales durante una década. La infraestructura está muy deteriorada, y cargar un superpetrolero tarda cinco días, en comparación con un solo día hace siete años.
Además, la resistencia interna podría ser un factor. Delcy Rodríguez, presidenta interina, ha afirmado que Venezuela ‘no será colonia de nadie’. Sin embargo, el mercado se centra en la posibilidad de que el crudo pesado venezolano regrese al circuito legal, lo que ejerce una presión estructural sobre los precios. La Agencia Internacional de la Energía (AIE) ya prevé un superávit récord de 4 millones de barriles diarios para este año debido a la desaceleración de China y la eficiencia tecnológica.
La Nueva Era del Petróleo Transaccional
La acción de EE.UU. en Venezuela envía un mensaje de máxima presión global. Si esta tendencia continúa, 2026 podría marcar el año en que el petróleo se convirtió en una herramienta para redibujar el mapa del poder mundial. El camino hacia los 50 dólares parece cada vez más probable para los petroestados tradicionales.
Fuente: Xataka
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